
Muy buenas. Por primera vez en bastantes años, debido a la franja horaria donde se disputaba el campeonato mundial de ciclismo (Australia), no pude seguirlo en directo, ya que la carrera se disputó en la madrugada del sábado al domingo. Y cuando vi el resultado, la verdad es que me sorprendió, porque mi favorito número uno era Phillipe Gilbert, pero el belga, que si que lo intentó y estuvo a punto de lograrlo, se quedó con la miel en los labios. El sabor del triunfo se lo llevo un veterano de este deporte, Thor Hushovd, luchador como pocos, al que, pese a haber conseguido etapa en Tour y Vuelta, la gente se empeñaba en prejubilar.
Se oían comentarios tales como… “Es que Hushovd ya no tiene explosividad”, “su sprint ya no es poderoso” u opiniones similares. En la madrugada de antes de ayer se encargó de acallar las críticas, y con creces.
Era uno de los “tapados”, ya que los grandes favoritos eran Gilbert y Pozzato, aunque se admitían apuestas por Freire (que ha demostrado no estar a la altura de las circunstancias), Sagan, Kolobnev, Cavendish, Farrar, Boasson Hagen o Samuel Sánchez.
El circuito constaba de dos repechos situados lejos de la línea de meta. El primero de ellos, conocido como 'The Ridge', comenzaba en el kilómetro 6 del circuito y contaba con 1 kilómetro de ascensión con tramos del 10 y el 12%. Después llegaba un largo descenso que conectaba con el segundo repecho, de 400 metros de recorrido con un desnivel medio del 10%, pero rampas de hasta el 15%.
Coronado éste último, aún restaban unos 9 kilómetros hasta la meta, cuyos últimos metros ofrecían otra pequeña gran ratonera. El tramo final presentaba un terreno ascendente con una constante de 3-4% durante los últimos 800 metros. Este final, unido a la gran cantidad de kilómetros en los que constaba la prueba, hacía que la victoria de un sprinter puro, como Cavendish, pareciese muy complicada.
La fuga de la carrera estuvo integrada por amayo (Colombia), Rodríguez (Venezuela), Brammaier (Irlanda) y Kvachuk (Ucrania), que en ningún momento tuvieron opciones de ser peligrosos.
A falta de cinco vueltas, se produce la “empanada” española habitual de la selección española en un mundial. Hace 2 años fue Freire, que no entró a la escapada magistralmente formada por Italia, que al final triunfó, con victoria de Ballan y segundo puesto de Cunego. En 2009, Valverde no siguió el ataque de Evans, y nos quedamos todos con cara de tontos; aunque no es el primer despiste digno de cárcel del corredor murciano. Este año, la carrera fue movida por italianos y belgas, mientras que sólo se lograban meter en el primer grupo Plaza, Barredo y Zubeldia.
Cuando restaban tres vueltas, y con los hombres más rápidos ya descartados, como Cavendish, eran Nibali y Visconti los que aumentaban el ritmo para formar una cabeza de carrera compuesta también por Sorensen, Moerenhout y Serpa. Y a falta de dos, se producía la esperada reacción española, que lograba meterse en el grupo de los favoritos, con Gilbert, Pozzato, Evans o Hushovd. Más adelante, los corredores belgas, liderados por Leukemans y Gilber, reventaron de nuevo la carrera, formando un grupo de cabeza con Pozzato, Evans, Kolobnev y Terpstra, aunque finalmente el pelotón de todos los favoritos, incluidos los representantes españoles, con Freire a la cabeza, se unificó.
En ese momento, se produce el que pareció el movimiento que marcaría el mundial. Gilbert lanzó un gran ataque y se fue en solitario, abriendo un hueco que parecía insalvable. Pero sorprendentemente, el pelotón reaccionó, se puso las pilas, y consiguió neutralizarlo, por lo que el mundial se decidiría al sprint entre los supervivientes de la carrera. Un sprint que en los últimos metros picaba para arriba. Ese terreno que tanto le gusta al protagonista final, que levantó los brazos en Melbourne, haciéndose con el primer arco iris de su vida a los 32 años, y tras 11 años de profesionalismo, saboreando las mieles del triunfo, por primera vez sabrá que es vestir el maillot multicolor. Por detrás, la sorpresa fue los acompañantes del noruego en el podio; el ganador de etapa en la Vuelta 2008 Matti Breschel, y el australiano Allan Davis, que logró una importante medalla en su casa
Freire, posiblemente en el último intento para lograr su cuarto entorchado mundial, fracasó, y aunque pudo subir hasta posiciones delanteras al final, no presento batalla alguna en la volata, ganada con claridad por Hushovd. Según sus propias declaraciones, fue un error suyo: segundo y el tercero me tienen que dar un poco las gracias"
“Ha sido un error mío de carrera”. Y matizó que "Hay que dar las gracias a todos los compañeros porque por lo menos he tenido la oportunidad de ganar, pero en el sprint no me han respondido las piernas".
Esto fue todo desde Australia, donde se vivió una vibrante carrera, que para los españoles no tuvo el mejor de los finales.
Por otro lado, el “caso Contador” parece que se cerrará a corto plazo, según el español en “8 o 9 días”, y parece probable que no habrá sanción de tipo deportiva, ya que la posición de la UCI parece flexible ante el positivo por clenbuterol, y no ha confirmado la veracidad de los dardos de L´Equipe (que parece que no lleva muy bien eso de que desde 2006 el ganador del Tour sea español) pregonando que existía una sospecha de una autotransfusión de sangre de Contador durante el Tour. Seguiré las novedades del caso. Un saludo.
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